40 colegios e institutos de Burgos incluyen ya varias horas de educación sexual entre sus actividades. El programa del Comité Ciudadano Anti-Sida llegó el curso pasado a más de 3.800 estudiantes de toda la provincia de centros públicos y concertados
La sexualidad siempre ha sido materia tabú. A pesar de ser una faceta del ser humano que le va a acompañar durante toda su vida y que está vinculada a aspectos tan fundamentales como la afectividad, las relaciones interpersonales, la reproducción y la salud entre otros, las niñas y los niños llegan a la adolescencia sin ningún tipo de conocimientos sobre el tema y, en el peor de los casos, con información errónea o sesgada que les deja desarmados ante consecuencias que en algunos casos pueden ser graves. Embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual, violencia sexual o relaciones abusivas son algunas de las situaciones que se pueden prevenir con una buena formación y es algo que los colegios burgaleses cada vez comprenden más. El Comité Ciudadano Anti-Sida, entidad que lleva más de 20 años realizando talleres escolares sobre esta materia, el curso pasado llegó a 40 centros tanto públicos como concertados y a 3.860 estudiantes de toda la provincia.
El programa Sexualidad en las aulas, incluye talleres de educación sexoafectiva impartidos por el pedagogo y sexólogo Raúl Martínez, con gran experiencia a sus espaldas, que resume de esta manera su forma de trabajar: «Se trata de hacer llegar una información veraz y adaptada a cada edad y de generar un espacio de reflexión en el que los adolescentes empiecen a construir unas herramientas propias que sean adecuadas y de utilidad para una sexualidad sana y positiva». Su enfoque tiene un fuerte componente ético que se sostiene sobre cinco pilares: el consentimiento, «que sepan que el sexo es para sentirse bien y hacer sentir a la otra persona y para disfrutar antes, durante y después»; la igualdad, la lealtad, «que supone no engañar a la otra persona y no compartir elementos que son totalmente íntimas», el placer compartido y la prevención de riesgos.
Las actividades se llevan a cabo en el propio aula y previamente se mantienen reuniones con el profesorado y las familias de la chavalería con la que se interviene para resolver todas las dudas que puedan tener al respecto. El curso pasado se llevaron a cabo 172 grupos: 134 de segundo, tercero y cuarto de la ESO, 14 de cuarto y sexo de Primaria y el resto de FP Básica, ciclos formativos o Bach. Algunos de los contenidos que se enseñan en 2º de la ESO (13-14 años) tienen que ver con la biología de la sexualidad y la anatomía, los modelos de belleza, habilidades de comunicación y expresión de las emociones, las conductas eróticas y sus vivencias, anticonceptivos e infecciones de transmisión sexual. En cuarto (15-16 años), se incorporan la diversidad sexual, la autoestima, la pareja, los celos, los primeros encuentros eróticos, los embarazos deseados, no deseados y no planificados, los métodos anticonceptivos, las estrategias para la prevención de ITS y prevención del VIH/sida y la no discriminación a las personas que han recibido este diagnóstico.
«La respuesta que recibimos tanto por parte del profesorado y como de los estudiantes es muy positiva. Hasta el 97,8% llega el porcentaje del alumnado que se definió como satisfecho y muy satisfecho. Y creo que esto tiene que ver con el enfoque biográfico-profesional con el que trabajamos, en el que no hacemos ninguna referencia moral ni política, de manera que todas las sensibilidades se sienten integradas», resume el sexólogo, quien recuerda que buena parte de esta actividad está financiada por los ayuntamientos de Burgos y de Miranda de Ebro y la empresa Hiperbaric y cuenta con la colaboración de la Junta y de la Diputación.
